Una visión
artística de la Basílica de
Covadonga entre la niebla. Foto de Javier
Alcántara especialmente para esta web.
Este
santuario mariano es muy conocido y vistado, por lo que quizás
deba escoger cuidadosamente las horas de visita. Temprano
por la mañana o tarde por la tarde la afluencia es menor y podrá
aparcar sin problemas. La famosa Escolanía de Covadonga es una
delicia para los oídos y quizás pueda escucharla .Vea
el horario de las misas. No olvide que
tanto la Basílica como la Santa Cueva son templos religiosos católicos
y deberá atenerse a las normas que rigen en ellos.
En Covadonga el clero se muestra muy comprensivo con los peregrinos
pero no tanto con los simples curiosos que entran y salen en medio de
una ceremonia o un ritual, por lo que el turista no podrá acceder
al culto durante las bodas u otros sacramentos, pero sí al principio
para presenciar los cultos.
La última moda es ir a visitar Covadonga
de noche, después de cenar. A esas horas no hay nadie
allí. Obviamente la cueva y la Basílica están cerradas
al público, pero el lugar se llena de una magia impresionante
y la belleza sobrecoge aún más que de día.
Y si le apetece algo distinto, solo para viajeros con
un gusto exquisito, haga esto: Cuando comience la subida
al Santuario encontrará a su derecha dos aparcamientos
disuasorios. Elija cualquiera de los dos. A partir de
ellos nace una ruta peatonal embaldosada y con barandillas
que sigue el curso del río que baja del Santuario.
Está señalizada como senda fluvial y le
conducirá hasta el Santuario en pocos y deliciosos
minutos.
El perfil de la ruta desde Cangas de Onís es prácticamente
llano. Se pasa de los cincuenta a los 200 metros de altitud,
concentrándose la subida en los dos últimos
kilómetros. Si le apetece subir todo el tiempo
a pie, hay aceras desde Soto de Cangas.
Covadonga desde el aire. Un lugar
tan hermoso forzosamente
tenía que cumplir un gran papel en nuestra Historia. Cortesía
de
Foto Martínez para esta web.
Lo
primero que se preguntan muchos de nuestros visitantes
es la antigüedad de la Basílica de Covadonga.
Cuando se les informa que solo tiene cien años,
se extrañan porque consideran que parece más antigua. Este año se celebra
el primer centenario de este interesante
monumento. El estilo es considerado como Neorrománico,
es decir, una actualización de ese Arte propio de la Edad Media.
La piedra con la que se construyó fue extraida del cercano
Monte Auseva, un material calizo típico de la zona conocido
como "piedra Covadonga" y que abunda en muchas construcciones
del municipio de Cangas de Onís.
Cuando se llega al Santuario, las torres destacan
recortándose en el paisaje de modo sublime. A los portugueses
les recuerda a su querida Sintra. Los planos de la Basílica se deben
a un extraño personaje de apellido italiano (Frassinelli)
y origen alemán, conocido popularmente como
"el alemán de Corao", una persona que recuperó
su salud en el clima lacustre de los lagos. Hoy en día nos queda incluso
un nombre de lugar debido a él (El Pozu l'alemán). Tras casi treinta
años de obras, iniciadas siendo Obispo Sanz
y Forés y finalizadas durante el Obispado
de Martínez Vigil, recayendo la dirección arquitectónica de la obra
en Federico Aparicio. Se inauguró el 7 de septiembre de 1901,
víspera de la festividad de la patrona, la Virgen de Covadonga.
Covadonga podría ser ahora muy distinta si se hubiesen llevado a cabo
proyectos anteriores de estilo neoclásico. La actual Basílica
se llama así por tener el término origen romano. El templo está orientado
hacia el Este, hacia la salida del sol. Los gallos
que coronan cada torre recuerdan a los cristianos que deben
vivir en constante vigilancia. Como tiene tres naves, una central y
dos laterales, simboliza su forma la cruz de
Cristo. La virgen nos recibe
a la entrada recordándonos la comunión entre
lo humano y lo divino que se vive en el interior.
En la base del altar de la Basílica se encuentra un cofre con las
reliquias de algunos santos: Basilio, Atanasio, Melchor y también
el beato Poveda. Tras el altar se halla la Cruz de la Victoria, símbolo
de Asturias. Dentro de la Basílica contemplaremos cuadros de Madrazo
y Carducho, representando a Pelayo y a la Virgen. Verá también una imagen
de San Melchor de Quirós. El conjunto es armonioso y sobrio,
invitando a la oración.
La mejor manera de aprovechar la visita es
asistiendo a los cultos, incluyo si no se es creyente o practicante,
ya que se supone que la Basílica es principalmente un templo cristiano
y católico destinado a los fines propios del edificio. Lógicamente,
una visita con prisa no es compatible con el espíritu de Covadonga.
Es normal que el turista quiera pasearse por la Basílica pero también
es comprensible que las misas precisen de silencio y tranquilidad para
los fieles.
Puede planificar el recorrido para pasear lentamente por Covadonga y
gozar de su estancia. Tómeselo con filosofía
y dése cuenta de que cientos de miles de personas comparten su mismo
interés y hay que ser solidario para que las cosas sean igual
de buenas para todos.
El Papa Juan Pablo II ora en la cueva.
LA
CUEVA DE COVADONGA
La cueva es de origen natural y el hombre ha hecho el resto.
El panorama es sobrecogedor por su grandiosidad
y merece muchas fotografías. Allí se encuentra la imagen
de la Virgen de Covadonga, conocida cariñosamente en Asturias como
"la Santina". Este año la virgen peregrina por todas las
parroquias de Asturias. La talla original es del siglo XV. Igualmente
se hallan allí los sepulcros de los reyes asturianos Pelayo y Alfonso
I el católico.
El edificio anterior, de principios del segundo milenio, construido
en madera, desapareció en un incendio. El
edificio actual tiene más de cinco siglos y ha pasado de
estar regido por monjes al sistema seglar, es decir, de servicio a
los fieles.
Desde
la cueva se puede llegar a la Basílica por el tunel
o bien descender las escaleras para contemplar la cascada
que cae a sus pies. El agua
procede de un rio que en la vega de Orandi desaparece.
Junto a la oficina de turismo
de Covadonga verá una enorme campana si su mirada se
dirige hacia el monte. Allí arriba encontrará
una cafetería para reponer fuerzas. También puede tomar
algo en el café del Hotel Pelayo, con precios asequibles.
La gente se agolpa en la cueva a determinadas horas
y hay que guardar silencio
para mantener el clima de recogimiento.
Para ver cómo disfrutan algunos de Covadonga,
eche una ojeada a este video pulsando "play"